sábado, 17 de enero de 2009

Eu que não sei quase nada do mar

No iba a dejar este blog a medio terminar aunque sea poéticamente correcto...
Vuelvo despues de andar y desandar algunos caminos, un año nuevo con nada nuevo, un poquito mas triste, un poquito mas solo, un poquito mas desubicado.. esperando que pronto todo cambie...
Yo que, como Ana Carolina, no sé casi nada del mar, me estoy dejando arrastrar por la marea, dejé mis fuerzas en la orilla y me entregué, ya no puedo pelear más contra el oleaje.
Uno de los atributos que conozco del mar me resulta curioso: agua salada, la misma agua salada que libera el dolor en una lágrima, ¿casualidad? ¿o será que de a poquito tantos corazones supieron crear un oceano de su pena?
No sé si será verdad ese rumor latente de que entramos en un año nuevo, pero mientras espero no me queda otra opción, a seguir disimulando que todavia nadie se dió cuenta, ponerse la máscara y seguir trabajando. Vestite que viene gente.

Como siempre algunos retazos de mí, esta vez algo monotemáticos pero frescos...

~

Entrecopas
-¿Con hielo? Sí, por favor.
Voy a tomar unas copas conmigo mismo, en honor a lo que no fue, brindando por lo que no será, sintiendo nostalgia por lo que aún no viene. Escucho tantas voces y ninguna dice nada, miro este papel y me siento desafiado. Me extiendo en una pausa y mi alma se escapa ¿o acaso se había escapado mucho antes? El humo se desdibuja en el aire pero se aferra a mí. Busco a mis musas pero al parecer estoy solo con mi copa...
Segunda ronda. Esta vez brindo por los sueños, los recuerdos, la esperanza... Este lugar, al que supimos venir, hoy tal vez ya no ocupe lugar en tu memoria, brindo por eso, brindo por mi memoria inexacta y por tu felicidad.
Trato de figurar tu rostro en el cristal, sos una y tantas a la vez, multiplicada por esas ilusiones que naufragan en mí. Hace tanto que vengo actuando así, sin saber ni porqué ni para qué, que ya olvidé mi leitmotiv, tanteando sueños en la oscuridad. Pero esta vez volves a ser una sola, sin rostro, sin nombre. Volves a ser una mientras busco tu isla, un remanso que termine con este naufragio.
-La cuenta por favor...


Oceános y números

No lo vi venir... y de repente me golpeó tan fuerte como esperaba...
Me aferro a cada espejismo creyendolo un oasis, pero ninguno me rescata, ninguno supera el feroz oleaje...
Ahora, que otra vez te veo mar adentro, me dejo llevar y vuelvo a sentirte. Es tan cruel pensar ahora en que 2 es un número ideal, un número casi perfecto podría decirse. Es un número armonioso, equilibrado. Y que 1 es un número incompleto, triste, gris...
Y me pierdo... Las olas me golpean cada vez con mas fuerza y pierdo la cuenta...


***

Voy a tomarme ahora una licencia para expresarme a través de otro corazón...
Hasta hace poco no conocía siquiera el hecho de la existencia de este escritor, pero afortunadamente estas palabras llegaron a mi. Baldomero Fernández Moreno fue un médico argentino devenido en literato, periodista y maestro que vivió entre los años 1886 y 1950 y tornó hermosas en sus versos cosas cotidianas. A continuación quiero exponer dos fragmentos de un mismo poema que agraciadamente nos dejó Baldomero en algún libro perdido en uno de esos estantes escondidos.
Espero que no sea mi alma la única que abrace estas palabras...

"Creo a veces que estás a mi lado tendida,
sobre mi brazo izquierdo la cabeza dormida.
Realidad me parece mi amorosa locura,
me sonrío a mí mismo con inmensa dulzura
y silenciosamente para no despertarte,
me inclino hacia tu rostro quieto para besarte.
Pero mis labios juntos se pierden en la nada
y mi beso se hiela sobre la fría almohada,
tal como un pajarito que en una noche aleve
al abatir su vuelo se cayera en la nieve. (...)"

"(...) No me puedo dormir de soledad y tristeza,
yo pondría en tu hombro la cansada cabeza,
y lloraría un poco, y lloraría apenas...
Pero hay una distancia de juncos y arenas.
Y tú estarás dormida, con tu tierra y tu cielo,
rodeada de la noche cerrada de tu pelo.
Dentro de un par de horas, o más, cuando me acueste,
el zafiro nocturno será una flor celeste,
y una red de rocío, y una cinta de grana:
ya perdida la noche, perderé la mañana.
Sobre mi techo aún varias estrellas quedan.
Dime si te despiertan las lágrimas que ruedan. (...)"

[ Baldomero Fernández Moreno | Poemas de la almohada, de "Antología", 1940 ]

***


Saravá...

2 comentarios:

Unknown dijo...

Cara, tu és um artista!! hehehe =D
Adorei os textos!
Continua a começar a fazer tuas obras, um dia elas serão acabadas!!

Beijo

..
*

Luma

Lic. Daniela del Valle Palma dijo...

Amigo... qué puedo decirte? Me mataste cuando escribiste sobre un océano conformado por lágrimas... y me dejaste pensando en esa posibilidad biológicamente incorrecta; pero románticamente posible...

Besosss