domingo, 21 de junio de 2009

Because I wanna

Ya este blog se estaba abichando, estaba abandonado... shame on me

Entre medio de tanta balacera un escape y el remanso en el eternamente fatidico día, te encuentro [me encuentro]
No dispongo del tiempo necesario, ni la yuxtaposición de astros es adecuada (mañana puede ser el frío, tal vez pasado mañana sea la voluntad). Lo importante es manterte acá, en tierra, aferrada con dientes y uñas a la ¿realidad?, lo físico, matematicamente calculable, lógico, con estructura química, endorfina, dopamina, la historia de mi vida.
Quería ser la espuma entre tus rocas, quebrantar tu moral, dar por sentado las condiciones tácitas y esperar el calambre.. De pronto, el gran silencio, un zumbido que aturde, nada menos que la marea retrocediendo, solo para arremeter con más fuerza y la nada... la espera desesperada... El alma muda, talvez por respeto, o quizás por duda, ¿qué importa? Es ahora, masticá esas lágrimas, gritá, mordé tu cordón ético, tus putas habilidades diplomáticas, pateá el tablero, reaccioná! pero nada... seguís pisoteando esas baldozas, esas calles con sabor a presencia [ausencia] y esperando hasta que se apague la última luz antes de irte.
Toqué tu superficie antes de salir, me contaminé con tu néctar y recorrí las curvas de tu intimidad, jugué por un momento a ser quien debía [quería] ser. Me dejaste tener entre mis manos la ilusión que me quitaron, transtornando mi psiquis con el agravio del que tiene lo que quería...
...¿Y después? La misma luna, ya no habia mar, la arena era de plaza y el viento te hamacaba, estabámos en el lugar pero no lo sabías.
Ahora quiero ver tu sonrisa dandole sentido a todo.
Dicotomías.

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El Halo.

Un halo, un brillo casi tangible, como una envoltura plástica. Un abrazo intacto con propiedades suturantes. Es eso, sólo es cuestión de verlo. Verlo, pero con los otros ojos, esos que hoy en día todo el mundo cierra antes de salir a la calle, los ojos de adentro.
Mi esperanza es una de las últimas que aún cree que hubo un tiempo en que todos veían con esos ojos. El problema es que la gente tiende a acostumbrarse a lo fácil, teoría de la evolución le dicen (¿ley del más fuerte?). Entonces de a poco se fueron cerrando los ojos unos a otros, hasta llegar incluso algunos a atrofiar esa visión.
Ahora creo vislumbrarlo, [quiero] vislumbrarlo.
Confieso haber cerrado los ojos, confieso haber descreído, pero, después de todo, la piedra de Sisifo siempre vuelve a caer.
Hoy quiero abrir los ojos a ese halo, dejarme encerrar en ese celofán. Aferrarme a una espina y que se me entierre en el pecho, que duela, sí, que sangre, también. Pero que al volver del viaje tenga la certeza de que lo viví con todos mis sentidos.
Creo distinguir el halo...


(Transición y continúa el viaje)